Los
sueños lúcidos son un tema intesante, y probablemente algo que muchos deseen poder experimentar (quienes no sepan de qué hablo, hagan click en el vínculo y lean el articulo de wikipedia), pero no estoy aquí para hablarles de sueños lúcidos sino de algo que suelo experimentar frecuentemente mientras duermo y denomino "sueños SEMI-lúcidos"...
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| Al blog le faltaba Bridget(?) |
¿A qué me refiero con esto? Pues exactamente a lo que suena: sueños lúcidos, pero no del todo, sueños que son "casi" lúcidos, donde uno permanece semi-consciente pero no por completo. En mi caso, lo que ocurre es que durante el sueño soy perfectamente consciente de que estoy soñando, pero soy incapaz de reaccionar al respecto (de tomar el control del mundo onírico y convertirme en "Dios", vamos, básicamente el objetivo principal de todo quien busque tener sueños lúcidos =P) y tengo que seguir actuando el "argumento" dado, conviertiéndome de una forma extraña en expectador pasivo de mi mismo. Algo así como si fuera un actor, consciente de que el mundo que me rodea es ficticio, pero sin poder dejar de ejecutar el guión que me tocó (bah, sí he logrado alterar o "torcer" el curso de un par de sueños, pero muy levemente y no en la mayoría de los casos).
Otra característica (bastante molesta) de mis sueños "semi-lúcidos" es que para cuando llega el medio día (o a veces incluso apenas termino de desayunar) ya olvide el 90% de los detalles. Puedo recordar que tuve "un sueño" ese día, y en ocasiones una "estructura general" de lo que soñé, pero no las escenas del sueño en sí mismo.
Ah, pero el otro día fue una de las excepciones, tuve un sueño -uno bastante bastante bizarro- del que sí pude recordar bastantes detalles. De hecho, esa es la verdadera razón que me motivó a escribir este post! XD Así que sin más preambulos, paso a relatar los delirios de mi subconsciente...
Todo comienza mientras viajo al trabajo en el subte C, pero no en el subte C del mundo real que ustedes conocen sino en un nuevo y mejorado(?) subte C onírico que pasa por Pomeya, por debajo del tren (en paralelo, no cruzando) y una de sus estaciones llega hasta Colombia. Y allí es a donde voy, a las "nuevas oficinas" en Colombia.
Al salir de la estación, a un lugar demasiado parecido al congreso porteño (bueno, che, no conozco el otro país, mi subconsciente tiene que rellenar con las imágenes que tiene a mano!) veo gente por todos lados y grupos paramilitares cortando las calles. Por suerte me encuentro con un compañero de primaria -a quien llamaremos simplemente N. para resguardar su anonimato(?)- que aparentemente conocía el camino para salir del medio de la protesta, de modo que con su ayuda esquivo los cortes y llego a la oficina. Nos despedimos.
El lugar parecía un departamento comun y corriente, no una oficina laboral, y lo único que hice allí fue recorrerlo un rato e ir a la cocina a prepararme un mate cocido. En ese momento suena el timbre y voy a abrir. Era la encargada de la limpieza (personaje ficticio creado por mi subconsciente, nadie del mundo real), que aunque no había visto nunca en mi vida, de alguna forma "sabía" quien era, así que la dejé pasar. Luego se hace un fast-forward hasta la noche y debo irme.
Al no contar con la ayuda de N., deambulo por las calles sin encontrar el camino de vuelta a la estacion del subte, pero la suerte me sonríe pues encuentro algo mejor: un evento animero en plena ejecución! Y así entro a un extraño lugar lleno de stands y gente friki, pero donde -a diferencia de lo que sería en un evento del mundo real- también se escucha música tropical de fondo. De hecho, estoy segurísimo que el evento tenía un nombre gracioso, que evocaba más a boliche de cumbia que a evento de freaks, pero lamentablemente ese es uno de los detalles que olvidé al despertar =/
En fin, sin ninguna buena razón -¿salvo quizá la excusa de que era necesario cosplayear?- acabo trasvestido con un horrible atuendo floreado, y a pesar de la falta total de esfuerzo y estar sin afeitar, ese pareciera ser el disfraz perfecto(!). Luego de unas vueltas, me burro y decido irme... pero!
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| No era necesario graficarlo, pero no pude resistirme. |
De camino a la puerta, un negro (era uno de esos que actua en comedias policiales pochocleras, no sabría decirles exactamente cuál) me agarra del brazo y me piropea. Detalle importante: El negro estaba sentado formando una ronda con un grupo de personas que parecían sacadadas de una secta ocultista (igual tampoco hay por que alarmarse: en un evento del mundo real pueden llegar a observarse cosas más llamativas). Forcegeamos, se me cae un anillo (que hasta ese momento no sabía que tenía) y yo termino sentado en su lugar mientras que él acaba en el centro de la ronda, cerca de unas baldosas verdes (donde había llegado rodando mi anillo). Le exijo que me traiga el anillo y él accede, pero al ver donde había caido se paraliza un momento antes de tomarlo. Aparentemente estaban jugando un juego de prendas o algo así (no sé por qué asumo eso inmediatamente) y ahora le tocaba a él. La cuestión es que termina atado dentro de una cabina telefónica con una máscara de gas, aspirando metano(!). Luego de eso, lo sacan en una camilla, y al pasar cerca mio se detiene, me da el anillo sonriéndo y me dice algo cursi que afortunadamente no puedo recordar. A eso yo obviamente respondo "Aww, gracias, pero... Soy Un Hombre!", al mismo tiempo que desgarro el vestido.
Tras eso corro a los lockers para cambiarme (no sin antes voltear a ver la cara de wtf del negro) y luego a los baños. Se había hecho tarde, el lugar estaba semi vacío. Me saludo con los tipos de seguridad y finalmente salgo. Allí me encuentro con otro ex-compañero de secundaria -a quién llamaremos M. para preservar su anonimato-, y nuevamente con N., y emprendemos los tres el regreso al hogar. Pero nuestra primera ruta está bloqueada por protestantes y militares, y vemos a un individuo volando por los aires al ser empujado por el chorro de agua de un camión hidrante. Evidentemente optamos por tomar un camino distinto.
Luego de hacer algo de trekking y atravesar una plaza con juegos infantiles (a los cuales nos subimos, claro está), terminamos en lo que parecía ser una réplica de mi vieja escuela secundaria, aunque sólo yo era consciente del hecho de que se trataba de una "réplica". N., M., y el resto de la gente en su interior estaban convencidos de haber llegado al lugar real. Luego de intentar sin exito convencerlos de que había que salir de allí pronto, que algo estaba mal, me siento en una mesa a pensar mi próxima acción junto a M., quien todavía no me creía pero me daba el beneficio de la duda. Sucede una charla algo cursi (no recuerdo los diálogos exactos) en que M. me muestra unas reglas de plástico rotas que llevaba en su cinturon a modo de cuchillos, y que eran un "recuerdo de su infancia" o alguna estupidez por el estilo.
Lo siguiente es que nos escabullimos por un pasillo a espiar en un cuartito donde estaban los directivos de la escuela, y descubrimos que son zombies(!), casi al mismo instante que ellos nos ven. Huimos hacia el baño (un lujoso baño de hotel con un jacuzi gigante, y reglas de metal incrustadas en las paredes como decoración). Había alguien allí, en uno de los cubículos, y al hablarle nos responde claramente con la voz de Mario Castañeda, y al salir vemos que no es otro más que Richard Dean Anderson, quizá más conocido como MacGyver.
Desde afuera escuchamos gritos, sonidos guturales, y cosas rompiéndose. Golpean la puerta. Era G. (sí, otro ex-compañero de primaria a quien mantengo en anonimato) huyendo de los zombies. Lo dejamos pasar y trabamos la puerta. Pronto empezamos a escuchar arañazos y golpes del otro lado. Había que salir de allí... Me percato, entonces, de que las paredes tenían una textura como gomosa. "Claro, este lugar es una réplica, podemos romper las paredes!" fue la deduccion inmediata, seguida del intento de usar las reglas de metal y una perilla de puerta para romperlas, pero sin éxito: las reglas y la perilla tenían la misma consistencia gomosa. "Claro, estas cosas también son réplicas hechas por los zombies! Necesitamos algo del mundo real!", tras lo cual le arrebato una de las reglas de plástico a M. y la uso para hacer un tajo en la pared. Logramos escapar hacia el exterior al mismo tiempo que los zombies derribaban la puerta.
Acto siguiente: M., G., yo y Richard Dean Anderson comenzamos a vagar por las calles nuevamente. En eso me pregunto a mi mismo cuándo irá a terminar el sueño y qué vendría a continuación, pero mi monólogo interno es interrumpido por G. quien tras un simple "Uy, me tengo que ir!" desaparece dejando una estela de brillitos. Se había deslogueado. Evidentemente, estabamos dentro de un MMORPG.
Y ahí me desperté. Fin.
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| Más eye-candy innecesario: Ryou Akizuki (porque con Bridet no bastaba) |
En resumen, mi subconsciente tiene aspiraciones de director holliwoodence. ¿Y ustedes? ¿Han soñado algo interesante últimamente?
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